Esos momentos indescriptibles en que te encuentras solo contigo mismo. Ni un ruido que llame la atención, el TV apagado, ni si quiera mi música conectada. Paz y sosiego! Probablemente con un monton de dudas que rondan por la cabeza pero sin duda hoy ha existido ese gran momento en que me reencuentro a mí mismo... y merece la pena
Con cincuenta años y aun me cuesta reconocerlo.
No soy feliz porque me ocupa demasiado pensar en corregir lo que a los que me rodean no les gusta de mí, pero es como yo soy y no puedo evitarlo.
¡Soy demasiado listo! Pero me cuesta infinidad callarme y pasar por lo que no soy.
¡Soy don perfecto! y sin embargo yo creo que no hago las cosas como a mí me gustan, ¡ intransigente! y a menudo pienso que cedo demasiado, soy egoísta y sin embargo me quedo sin nada que compartir por que lo doy todo.
Tengo que solucionar esta situación cíclica que se va repitiendo machconamente en mi vida. Si no me entienden para que me bucan, si no les gusta como soy por qué tratan de cambiarme a toda costa repitiendoque les encanta como soy. ¡No entiendo nada!!!!
... no caminando hacia atrás sino marchando de lado, sin un rumbo fijo, volviendo la mayoría de las ocasiones al punto de partida después de un largo recorrido sin haber conseguido ¿nada? y por fin asustado cubrirte de arena... camuflarte para pasar inadvertido